Los cumpleaños siempre me han gustado. Al menos el mío, me gusta hacer fiestas e invitar a todo el mundo y pretender que soy feliz. Esta vez me siento extraña, una sensación de estar y no estar. De quedarme encerrada en mi cuarto y no salir hasta que el dichoso cumpleaños haya terminado.
Estoy enojada, encabronada contigo es poco, ¿cómo te has atrevido a traerme un pinche gorrito verde? Esto reafirma mi teoría de que soy una gran pendeja en lo que toca a mi elección masculina, no acierto una desde que deje a Royer. Primero me paso dos años es una espera inútil por alguien que ni siquiera puede ir a tomar un estupido café conmigo, prohibo lo tenemos, vamos que ni una pinche foto queda de recuerdo, tiempo y energía desperdiciado de forma totalmente esteril.
Y luego tú, con tu espantoso sueter de rayitas naranjas, quién diablos crees que eres, quién diablos creen que son todos!! Pidiendo, exigiendo que los entienda porque la vida es compleja. Nada, la vida es la consecuencia de todos los errores, multiplicados al cuadrado.
Estoy harta de querer, estoy harta de ser sala de espera, de ser terapeuta y mejor amiga, estoy harta de que todo mundo me busque para contarme las tragedias de su vida. No más consejos tirados a la basura, que cada quien busque su final y a mí que me dejen en paz.
Mientras me pruebo mi nuevo vestido morado me doy cuenta que todos tienen razón, sí estoy delgada, que ya soy flaca de senos pequeños, de piernas escualidas, de huesos descubiertos, Que nunca tengo hambre y que si sigo así un día de estos termino con los dientes de Anahí, pero no tengo ganas de comer, simplemente no me da la gana.
Hoy solo quisiera recibir el abrazo de alguien que me ame, que en verdad me quiera, que piense que mis lentes rosas Dolce&Gabbana son lo máximo, que comparta mi adicciónal café y las películas de zombies, que no piense que Polanco es la zona más aburrida del planeta, que odie el tráfico, la gente que habla muy fuerte, los calcetines blancos, el polvo sobre los muebles, los perfumes baratos en mujeres excesivas, la cebolla en la salsa verde, pero sobre todo, que no piense que mi cariño es un cheque en blanco para aceptar chingaderas, que siempre voy aceptar estar en segundo lugar y que sólo por este cumpleaños, no quiero escuchar las tragedias del mundo, sólo quiero estar en paz....



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