La vida en Tlaxcala cuando era pequeña, era de lo más fácil. Mi única tortura era despertarme por las mañanas, siempre he sido fan de dormir hasta que el cuerpo duela, hasta que la espalda te aviente de la cama y sean las tres de la tarde.
En esa época éramos francamente pobres, teníamos una tele en blanco y negro y un tocadiscos grande, grande, grande y viejo, viejo, viejo. Mi abuela se lo vendió a mi madre por 500 pesos y mi hermano y yo poníamos discos de acetato y algunos cassettes, nos encantaba Karina y yo tenía el de Pablito Ruiz…
Mi madre es de la vieja escuela y a ella le gustaba poner sus discos de Mocedades y la Sonora Santanera, me encantaba la Sonora Santanera, siempre me ponía de buenas escuchar, todos lo conocen por Panchito, un magnifico bailarín…
Otra que me gustaba mucho aunque no sabía de qué se trataba era Luces de Nueva York, fue en un cabaret donde la encontré bailando, vendiendo su amor, al mejor postor, fichando…
Yo jugaba en el parque hundido junto a mi casa y mi cabello sufría de una crisis existencial, me encantaba mi overol verde y jugar con mis gatos. A veces sacaba mi juego de té y hacía pasteles de lodo. Ya hablaba sola, leía cuentos y pensaba que al cumplir 15 años sería muy vieja.
No se si ya me mordía las uñas, no tenía muchas muñecas y me encantaba columpiarme por horas. Fue en esos años cuando conocí a Tatis sin saber que años después volveríamos a estar juntas.
Tiene mucho que no voy al parque hundido y que no escucho a la Sonora Santanera, la próxima vez que vaya a Mix Up me voy a comprar uno de éxitos y lo voy a poner a todo volumen en mi Ipod… Perfume de gardenias, tiene tu boca, perfume de gardenias, perfume del amor….
lunes, febrero 18
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