martes, noviembre 28

La madeja...

Hoy traigo una de esas tristezas que se agudizan con el frió, que te dejan sorda, antes que loca (creo que eso ya lo había dicho antes).

Desperté pensando que me gusta Bersuit más que la política, y que me merezco unas largas vacaciones en Mazunte, aunque para llegar ahí tendría que atravesar a la PFP y las barricadas de la APPO.

Pero precisamente lo que quiero es escapar de los muros, de los retenes, de los policías y de toda esta mierda que parece perseguirme.

Y para el colmo, teníamos que vivir frente a la Casa de Transición de Felipe Calderón y así nuestra vida se ha vuelto un constante ir y venir de patrullas, helicópteros y el enorme miedo que ellos tienen.

Estoy cansada, es final de año y esta vida mía parece no tener salidas de emergencia.

Soy como la madeja a la que persigue infinitamente el gato….

lunes, noviembre 20

Con verguenza admito que...

Hace mucho frío y pienso que las cosas de aquí al primero van a ser complicadas. Caminar y caminar para llegar a la Cámara y tener que soportar a la PFP y el Establo Mayor Presidencial. Y todo para que tome posesión Feli-pillo, para que pueda entronizarse con el supuesto disfraz de la democracia.

Freddy me contó sobre lo terrible que es la vida en el sur, en la última frontera, donde comienza Latinoamérica y la globalización se convierte en rapiña. Yo le dije con un poco de pena, que si aceptas al sistema, el sistema paga y paga muy bien, te da vales y hasta seguro médico…

Pero Freddy me recordó que a veces el sistema no te acepta, aunque quieras y por más que quise demostrar la importancia de la competitividad y la excelencia, me di cuenta que después de años de educación neoliberal, comienzo a pensar como ellos, lentamente los dogmas del capital me han comenzado a carcomer el cerebro.

Pero a veces no te das cuenta, despiertas un día cada vez más cerca de los treinta y entras en pánico, te vienen todas las preguntas sobre lo que has hecho y lo que te falta y generalmente el saldo es en contra. Siempre falta tiempo, dinero y coraje.

En realidad no sé de dónde sale mi fobia hacia eso de tener niños, es un pensamiento que se ha ido arraigando hasta convertirse en un verdadero pánico, pero Freddy tiene razón, la gente puede tener hijos, aunque no tengan dinero, pensar de forma contraria es prejuicio e ignorancia.

Es difícil eso de caminar entre las líneas enemigas, a veces terminas con el síndrome de Estocolmo, amando a tus secuestradores….