jueves, marzo 23

Criminal

I’ve been a bad bad girl,
I’ve been careless with a delicate man.
And it’s a sad sad world,
When a girl can break a boy
Just because she can.
Don’t you tell me to deny it,
I’ve done wrong and I want toSuffer for my sins.
I’ve come to you
’cause I needGuidance to be true
And I just don’t know where I can begin.
What I need is a good defense’cause I’m feelin’ like a criminal
.And I need to be redeemed
To the one I sinned against
Because he was all I ever knew of love.
Heaven help me for the way I am.
Save me from these evil deeds.
Before I get them done.
I know tomorrow brings the consequence At hand.
But I keep livin’ this day likeThe next will never come
Oh, help me, but don’t tell me To deny it.
I’ve got to cleanse myself.
Of all these lies till I’m goodEnough for him.
I’ve got a lot to lose and i’mBettin’ highSo
I’m beggin’ you before it ends Just tell me where to begin.
What I need is a good defense
’cause I’m feelin’ like a criminal.
And I need to be redeemed To the one I sinned against
Because he was all I ever knew of love.
Let me know the way Before there’s hell to pay.
Give me room to lay the law and let me go.
I’ve got to make a play
To make my lover stay So, what would an angel say?
’cause the devil wants to know.
What I need is a good defense’cause I’m feelin’ like a criminal.
And I need to be redeemed
To the one I sinned againstBecause he was all I ever knew of love.
What I need is a good defense
’cause I’m feelin’ like a criminal.
And I need to be redeemed
To the one I sinned against
Because he was all I ever knew of love

lunes, marzo 13

Una historia que no se va a olvidar..





Al amparo de las operaciones para perseguir a la guerrilla de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas, el ejército mexicano recurrió en los setenta a todo tipo de atropellos a los derechos humanos. La versión no censurada del informe oficial elaborado por la fiscalía para investigar crímenes del pasado de la PGR, que aún no ha sido entregado al presidente Vicente Fox, lo dice sin medias tintas: en Guerrero, el ejército torturó en el Campo Militar Número 1, asesinó a mansalva, bombardeó comunidades, desapareció a cientos de campesinos, arrojó al mar cuerpos de hombres y mujeres aún con vida y “estranguló” a pueblos enteros para doblarlos y conseguir su colaboración. Y de todo ello, el ex presidente Luis Echeverría estuvo al tanto.

Esta es parte de una historia del país que hasta hoy no había sido reconocida oficialmente.

Historia confidencial
La masacre desconocida en Guerrero

Como no había ocurrido nunca antes, la versión no censurada del informe del gobierno federal sobre que pasó durante los años de la Guerra Sucia en Guerrero detalla las “armas” del ejército mexicano en su lucha contra la guerrilla: torturó en el Campo Militar Número 1, asesinó a mansalva, bombardeó comunidades, desapareció a cientos de campesinos, arrojó al mar cuerpos de hombres y mujeres aún con vida y “estranguló” a pueblos enteros para doblarlos y conseguir su colaboración. En síntesis, hubo un “plan de genocidio de Estado”.
Lea usted el catálogo de prácticas de tormento recogido en esas páginas: “Desfiguraciones en el rostro, quemaduras de tercer grado, darles a tomar gasolina, romperles los huesos, cortarles o rebanarles la planta de los pies, toques eléctricos, amarrarlos por los testículos y colgarlos; introducir botellas de vidrio en la vagina de las mujeres y someterlas a vejación, introducir mangueras por el ano para llenarlos de agua y luego golpearlos”.

Son palabras oficiales. Y los siguientes son los hallazgos que documentan esta parte, en gran medida desconocida, de la historia reciente de México.
Eran los años setenta y la ofensiva militar contra la guerrilla no conocía límites. Las detenciones fueron apenas la primera fase de un destino incierto para cientos de habitantes de la montaña guerrerense. Vendrían entonces los días de torturas y tormentos, las últimas huellas de los desaparecidos.
Dice el informe:
“El ejército mexicano siguió ciertos patrones de detención que nos permiten explorar lo que sucedió con los detenidos desaparecidos:
“1. La gente era concentrada en un lugar público del poblado. La cancha, la escuela, la iglesia o algún lugar céntrico en el que se suele reunir la gente del lugar.
“2. Los soldados entraban a los domicilios sin ninguna orden de cateo para cerciorarse de que no había gente que no estuviera en el lugar de concentración.
“3. Algún oficial del ejército pasaba lista. Muchas veces traían a ese lugar a algún ‘soplón’ o ‘madrina’ que le indicaba al oficial a quiénes detener. En otras ocasiones, el oficial traía una lista previa y preguntaba por la gente que estaba anotada.
“4. La gente detenida podía tener tres destinos inmediatos: (a) ser recluida en algún lugar donde era atormentada mientras era transportada fuera del lugar, (b) ser utilizada como guía para cualquier requerimiento que el ejército les forzaba a realizar, (c) ser transportada al cuartel militar por vehículo terrestre o por helicóptero”.
En cierto momento cambió el modus operandi de las detenciones en Guerrero: “Tras la detención ilegal de cientos de personas, la policía y el ejército ya no entregarían los detenidos a la autoridad, sino que los enviarían a cárceles militares o, provisionalmente, cárceles clandestinas para después ser enviados a las cárceles militares”.

II. Los vuelos de la muerte
“Nos amenazaban que íbamos a ir a darles banquetes a los tiburones… Y a mis hijos nunca jamás los he vuelto a ver y a Pablo Rosas tampoco”. Más de 30 años después, indelebles siguen los recuerdos para Maximiliano Nava, los de aquella tarde o noche, la hora en que fueron arrancados para siempre sus familiares y amigos de sus comunidades para convertirse en una palabra invisible: desaparecidos.
Los llamados “vuelos de la muerte” fueron algo más que un mero mecanismo de terror sicológico. En el informe se dice que existen denuncias de que a partir de agosto de 1975 comenzaron a realizarse bajo la responsabilidad del entonces teniente coronel Francisco Quiroz Hermosillo y el mayor Arturo Acosta Chaparro. Entre el 8 de junio de 1976 y el 7 de enero de 1979 se habrían realizado los últimos siete vuelos para arrojar los cuerpos de los detenidos al océano Pacífico.
Acosta Chaparro, aparte de la organización regular de la policía que manejaba, formó cuatro grupos que tenía a su mando directo: el grupo Chihuahua a cargo de Tarín (Gustavo), el grupo Espindosky, a cargo de José Espindosky, el grupo Chumacero a cargo de Rodolfo Chumacero, y el grupo Caballo, a cargo de Ángel Rodríguez Criollo.

V. 24 mil soldados para cazar a Lucio
Este informe, que aún no incluye las “correcciones oficiales” que se le están haciendo, pone al descubierto lo que hasta ahora se desconocía o era apenas una referencia testimonial: para contener a Genaro Vázquez Rojas, Lucio Cabañas y un centenar de guerrilleros en la montaña de Guerrero, el ejército desplazó a 24 mil elementos y en la búsqueda de “subversivos” se cercaron, arrasaron y bombardearon comunidades completas; se impidió el tránsito humano, de alimentos y medicinas; se provocaron desplazamientos como los ocurridos en la guerra de Vietnam.

El 23 de abril de 1970, por ejemplo, el ejército mexicano habría atacado la comunidad de Piloncillos. De acuerdo con la denuncia ante el ministerio público, a las 9 de la mañana de ese día llegaron cien efectivos, entre ellos 15 vestidos de civil, y sin previo aviso entraron a varias casas sacando a sus moradores con lujo de fuerza y brutalidad, llevándose a media docena de señores a la cancha del poblado y ahí fueron masacrados. “Congregaron a cinco hombres que encontraron en la comunidad, los formaron frente a la escuela y, colocados frente a la pared, fueron acribillados frente la comunidad y luego rematados con el tiro de gracia”.

Luego de la emboscada de Lucio Cabañas a un convoy militar, donde se registraron diez muertos y 18 heridos en el ejército (25 de junio de 1972), un reporte de la DFS señala que la guerrilla había entrado de lleno a la lucha abierta, actuando como fuerza popular en contra del ejército y las fuerzas de seguridad. La respuesta inmediata sería la de sustituir los sargentos que controlaban los pueblos, por grupos de tenientes.
En una de las varias conclusiones que arroja el documento, se afirma que a partir de 1973 el ejército había emprendido una “política de genocidio de manera sistemática. Es el año que mayores desapariciones se producen en la historia de nuestro país y el estado de Guerrero aporta el mayor número”.
Al final, este informe que pretendía ser la entrega última de la fiscalía al presidente de la república y a la sociedad, se volvió un documento incómodo para el mismo fiscal, entre otras cosas por las afirmaciones que ahí se hacen, como la siguiente, sobre lo que ha significado la Guerra Sucia para el poder político en México:

“Desgraciadamente, el Estado Mexicano ha recurrido periódicamente a esta práctica con el objeto de aniquilar al disidente y su poder de convocatoria en la sociedad. Han pasado más de 30 años de que la llamada guerra sucia dejara marcado, para siempre su nombre en miles de historias familiares. Han pasado más de 30 de que los hombres del poder, entonces casi invencibles, determinaran el viaje sin retorno de cientos de mexicanos.

La idea original era armar una versión histórica de los años de la Guerra Sucia a la que, con toda intencionalidad, se le llamara el Libro blanco. Eso fue, por lo menos, lo que hubiera deseado el fiscal especial Ignacio Carrillo Prieto. Tenía sentido el título, pues sería una versión depurada de los movimientos sociales. Dicho de otra manera, una versión que escondiera las consecuencias de la Guerra Sucia en México.
Pero las cosas se fueron descomponiendo. Por eso, cuando Carrillo Prieto se dio cuenta de la magnitud del trabajo y de los contenidos de este informe, en el que los documentos del ejército mexicano hablaban sobre el más alto nivel de responsabilidad de la institución en la desaparición de personas en Guerrero, ya era demasiado tarde. El hecho de que este equipo de trabajo hubiese desarrollado esta investigación con la anuencia y dentro de la estructura de la Femospp legitima los resultados obtenidos por los investigadores.

El informe nunca llegó a Vicente Fox, no por lo menos de parte del fiscal. Al final, lo que realmente se vivió en la fiscalía fue una guerra de acusaciones y de intentos por detener la difusión del documento.
Mientras el fiscal hacia todo por controlar los daños, algunos miembros del equipo de investigación se protegían. Ante la eventual limpieza del informe, el documento fue enviado a un grupo selecto: Carlos Montemayor, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Rosario Ibarra de Piedra y a por lo menos un organismo internacional: la Cruz Roja, en este caso para que se hiciera un peritaje sobre los elementos que inculpan al ejército en delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra. De este informe también ha sido enterada la representación de Human Rigths Watch, a cuyos representantes el fiscal no recibió en su visita más reciente a México.

lunes, marzo 6

Diana...

Diana escribe algo en su libreta, nadie lo sabra nunca, son frases sin sentido que sólo si dice a si misma, piensa que su gato se está volviendo loco por estar encerrado y que hay que comprar más comida y más arena y más ganas de tener una mascota y de seguir a dieta y de verse cada cinco segundos al espejo con miedo, siempre con miedo.
Piensa que es momento de hacer algo, de irse o de quedarse, de pedir ayuda o sólo correr. Despues se imagina como Lou Reed escribio Heroin y se pregunta porque ya no fuma marihuana, porque ya no se imagina a los gatos persiguiendose entre las nubes, porque ya no sonrie cuando un perro parece entenderla, porque ya no escribe, porque ya no siente casi nada...
Es la ciudad, es la ciudad le digo, nos esta robando las pistas de aterrizaje. Con tanta contaminación ya no se ve nada, estoy cansada de esperar, estoy cansada de andar con tanta ansiedad.
Diana anda muy enojada con los hombres, se repite sin cesar que todos son unos hijos de puta, a excepción de él, él es suyo, él es todo, él es único, aunque supone que en algún momento hasta él fue un hijo de puta, pero al menos no con ella.
Yo le digo que es cosa de que se decida, que no tenga miedo, que ya no tiene 15 años y que su papá ya no importa y que hasta que otra cosa no ocurra tendrá que seguir viva y soportando la insoportable levedad del ser como dijo Kafka y que ahora entiende perfectamente, todo es cosa de que se decida a brincar, como Ana... Brinca valiente, brinca...